Reseña de Capel sobre libro de De Jong


La obra de Gerardo De Jong y su crítica a la historiografía eurocéntrica
Horacio Capel

Conocí a Gerardo de Jong a mediados de la década de 1980, en Buenos Aires y Neuquén (Universidad Nacional del Comahue), y desde entonces hemos tenido una relación amistosa y continuada. Cuando él tenía significativas responsabilidades en el Doctorado de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata, insistió en que hiciera una estancia allí para dar un curso, invitación que no pude aceptar por diversas circunstancias. Ha tenido desde el principio relaciones con el Grupo Geocrítica, y publicamos en Scripta Vetera de Geocrítica su texto sobre “Capital industrial y cambios regionales a escala mundial”.
Siempre me han impresionado sus valiosos programas de investigación y el inquebrantable trabajo que ha realizado. Más de un centenar de publicaciones, entre ellos numerosos libros, son reflejo de su esforzada labor.
Su producción durante muchos años estuvo centrada en cuestiones relativas al análisis regional y a la planificación territorial, ambiental y urbana. Ha desarrollado su trabajo tanto en estudios concretos como desde la perspectiva teórica y metodológica.
Desde el punto de vista de los análisis regionales, ha realizado trabajos sobre la configuración territorial y la actividad económica de Rio Negro, el sector frutícola del Alto Valle y del Norte de Patagonia, sobre las alternativas de relocalización de la capital de la provincia, sobre la planificación y gestión de cuencas hidrográficas, sobre  la actividad agraria, sobre el minifundio y sus procesos de adaptación, o sobre el proceso de desertificación, estudiados en relación a Patagonia y otras regiones argentinas. Y ha prestado atención a la historia de la inmigración argentina, de la que él forma parte porque todos sus abuelos y bisabuelos eran europeos. Su pensamiento sobre la mezcla étnica y cultural que se produjo en Argentina, está bien reflejada en un párrafo de una carta que me escribió en marzo de 2016, y que me atrevo a citar:
“Esta tierra tiene un algo muy profundo (bien trabajado por Gabriel García Márquez) que te atrapa y que te subyuga como latinoamericano y, en mi caso, en forma correspondiente como argentino”.
Es sin duda un maestro en geografía regional. Entre sus libros dedicados a temas regionales destacan Introducción al método regional, Geografía. Método Regional y Planificación, y La olvidada planificación regional y sus fundamentos teóricos y metodológicos. Participó también muy destacadamente en la Suma de Geografía de la República Argentina, dirigida por su maestro Horacio Antonio Difieri.
Gerardo de Jong ha interpretado la evolución de la Geografía en relación con la evolución del método regional, considerando éste un recurso para la transformación social. Ha intentado conocer y utilizar la práctica interdisciplinaria en problemas regionales.
Ha estado siempre interesado por el compromiso y ha tenido preocupación por transformar la realidad desde las ciencias sociales. En la Introducción al método regional (2001) afirmó que siempre ha escrito: “para un país dispuesto a transformar la miserable situación actual, miserable por los excluidos, miserable por los marginados, miserable por la tendencia a imitar y no a crear, miserable, en fin, por el miedo a construir una sociedad autónoma, digna de sus tradiciones y de su cultura. No de espaldas al mundo, sino de cara a su autoestima y solvencia cultural”. Y añade: “No escribo páginas para agradar y para encaminar mi discurso en los lugares comunes de la especulación intelectual sometida (…); escribo para tomar posición fundamentada en la teoría y la experiencia, acerca de cómo producir el tipo de conocimiento con capacidad de transformar la realidad. No escribo en el trayecto de un camino sin salida (…) sino para construir caminos nuevos, usando para ello todos los recursos, los nuevos y antiguos materiales que adoptan formas de nuevas realidades, superadoras de sus materiales constitutivos”. Ha repetido en muchos lugares que todavía “es posible construir una sociedad mejor”.
A partir de esa experiencia de geografía regional y de estudio de problemas medioambientales, y desde su preocupación por la transformación social, ha dado un giro en su reflexión intelectual. Se ha preocupado de las perspectivas que en la historiografía europea no se tuvieron en cuenta, o de manera limitada
Su giro venía anunciado por algunos trabajos anteriores, como el artículo que antes he citado publicado en Scripta Vetera. Pero sobre todo se refleja en el último libro que ha escrito, cuyo título es éste: La transición del capitalismo mercantil al capitalismo industrial: apuntes para una historia crítica, publicado en 2019 y que se extiende a 700 páginas. Le ha costado cinco años de redactar y mucho más prepararlo, con viajes para buscar y consultar bibliografía o documentos.
La lectura de este libro es un acicate para plantear nuevos problemas. Echa una mirada diferente a la Historia, con un panorama muy amplio; realiza una aportación para la historia crítica, haciendo un cuestionamiento del enfoque eurocéntrico de la Historia y el olvido de una extensa perspectiva mundial. Su libro se basa en una base bibliográfica que es muy extensa y profunda: geográfica, histórica y económica.
Discute la construcción del capitalismo en el Atlántico Norte, y critica la interpretación sobre la transición del feudalismo al capitalismo y del capitalismo mercantil al capitalismo industrial, cuestionando las interpretaciones sobre la expansión del capitalismo industrial acuñadas en Europa.
Defiende que la visión dominante en Occidente no tiene en cuenta la complejidad de la historia de otras partes del mundo. Y por ello se ha esforzado por hacer otra interpretación a escala mundial. Ha insistido en la importancia de la historia de Bizancio, desde la separación en 395 de los imperios romanos de Occidente y Oriente, y se ha interesado por el Oriente Medio, y la historia de Asia. Nos recuerda que Constantinopla fue un nodo esencial del comercio mundial hacia Oriente, el Imperio Persa, el Índico y China, y hacia Occidente.
Se ha interesado en Bizancio por el mantenimiento de los pequeños campesinos, en parte no sometidos a lazos feudales, y que permitieron el mantenimiento del sistema urbano, por la capacidad de generar y acumular excedentes. Y señala que “la mirada europeo céntrica con que se ha analizado ese proceso, adolece de cierta falta de información con respecto al nacimiento de la industria en el siglo VI y de las relaciones mercantiles que explican el surgimiento de la industria en las vecindades regionales del Mar del Norte y el Báltico, en forma totalmente desvinculada de la crisis del sistema feudal en los siglos XIV y XV”
Estas reflexiones históricas las ha hecho desde la perspectiva del momento actual, teniendo en cuenta la transformación reciente del mundo. Plantea el papel de las multinacionales y del Estado, así como el capitalismo tecnológicamente potenciado y monopolista.
Se preocupa de las economías emergentes y trata de entender los actuales conflictos geopolíticos, distanciándose de ellos y dándoles una perspectiva histórica. Eso le lleva a examinar los cambios regionales en curso, tanto mundiales como a otras escalas; y en relación con la evolución del sistema capitalista.
Cree que en estos últimos años se produce la transición hacia un modo distinto de producir y reproducir excedentes. “El poder a escala mundial comenzó a ser transferido territorialmente a las sociedades avanzadas de Asia del Oeste, y hacia América Latina” y esta tendencia se consolidará durante el transcurso del siglo XXI. Y defiende que “los cambios que están acaeciendo en la actual crisis estructural del sistema, encuentran en la confrontación de procesos, del pasado y del presente, ciertas enseñanzas muy útiles”.
Independientemente de lo que pueda pensarse de aspectos concretos de su argumentación, el libro siempre plantea problemas y preguntas que introducen al lector a otras perspectivas que necesitan reflexionarse. Espero que el libro se difunda mucho, y cumpla sus objetivos de ayudar a una perspectiva diferente sobre la evolución histórica comúnmente difundida.